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by Miryam Muñoz Guitart, Cristina Rodríguez Álvarez / agosto 10, 2021

Karina Lagarrigue

Expatriada de nacimiento, psicóloga licenciada por la Universidad de Barcelona, sexóloga clínica y madre. Su pasión es acompañar a parejas internacionales y se considera una eterna aprendiz. Actualmente está redactando su tesis sobre la Sensibilidad al Procesamiento Sensorial en madres expatriadas en la escuela de doctorado de la Univ. de…

Expatriada de nacimiento, psicóloga licenciada por la Universidad de Barcelona, sexóloga clínica y madre. Su pasión es acompañar a parejas internacionales y se considera una eterna aprendiz. Actualmente está redactando su tesis sobre la Sensibilidad al Procesamiento Sensorial en madres expatriadas en la escuela de doctorado de la Univ. de Girona.

¿A qué te dedicas en estos momentos?

En este momento me encuentro dedicándome a varios proyectos; por un lado está mi consulta privada, que desde la pandemia ha adoptado un formato principalmente digital, por lo que me permite acompañar a parejas en diferentes partes del mundo (me dedico principalmente a la terapia de parejas internacionales y problemáticas relacionadas con la sexología clínica) . Por otro lado está mi doctorado, que trata una temática bastante compleja; la maternidad, la expatriación y la Sensibilidad al Procesamiento Sensorial (SPS). De hecho fue a raíz de mi investigación que descubrí a los TCK (niños de tercera cultura). Un término que pocos conocen todavía. Y junto con Lauren Wells vimos la urgencia de atender a este colectivo sumándole los conocimientos que existen sobre la SPS. Por lo que el pasado invierno 2020 diseñamos el primer taller online que lanzamos a principios de 2021 y ya estamos planificando el lanzamiento de la tercera edición y el libro, debido a su gran éxito. Y finalmente están mis dos hijos, que aunque los ponga en este listado al final, son, sin duda, mi mayor prioridad y uno de los aspectos de mi vida a los que más tiempo intento dedicar.

¿Cómo llegas al estudio de los TCK?

Pues mi tesis doctoral estudia a madres expatriadas, y uno de los aspectos que he decidido tener en cuenta son sus experiencias previas en cuanto a esta movilidad internacional. Fue así como comencé a leer sobre los TCK y descubrí que yo soy ATCK (adulta de tercera cultura) en primera persona. Pues soy hija de madre francesa expatriada por voluntad propia a España, y padre español. Mi madre además es artesana, así que por trabajo nos iba cambiando de lugar con una frecuencia bastante alta, allá donde le surgían oportunidades. Esto nos llevó a vivir en 3 países diferentes en mis primeros 6 años de vida (Francia, España y Portugal) y terminé viviendo la mayor parte de mi adolescencia en las Islas Canarias. Y es este contexto internacional, en el que el niño crece durante un periodo de tiempo significativo de su desarrollo en un contexto distinto al del origen de sus padres es lo que lo lleva a ser un TCK. Que no es más que un niño con un “mix” cultural, por asi decirlo. Y aunque este “mix” es único a cada individuo, hace que éste desarrolle ciertos rasgos del carácter comunes (adaptabilidad, visión global del mundo, mayor capacidad para aprender idiomas, etc.)

Entonces, siendo TCK, ¿podríamos hablar de personas altamente sensibles extrovertidas?

No. Los rasgos propios del TCK es algo que da el contexto multicultural en el que además ocurre al menos un cambio cultural (por ejemplo, regresar al país de origen de tus padres cada vacaciones) durante los años en los que se desarrolla un individuo. La Sensibilidad al Procesamiento Sensorial es algo que sabemos tiene una base genética. Por lo que indiferentemente al contexto, una persona puede o no ser altamente sensible. Lo mismo pasa con la extroversión, es otro rasgo más de la personalidad del individuo. Una cosa son los rasgos del temperamento y otra es el carácter o la manera en que estos rasgos van a manifestarse de acuerdo al contexto en el que se desarrolla la persona.

¿En qué momento de tu carrera diste con el término alta sensibilidad y en qué momento decidiste investigar sobre él?

Pues la descubrí en 2015, cuando mi hijo mayor tenía aproximadamente 18 meses. En ese momento vivíamos en Bruselas, con mi marido, por trabajo. Y lo cierto es que ya desde el principio fue un niño de los que la gente calificaría de “complicado”. Le costaba muchísimo dormirse en lugares públicos, necesitaba mucho tiempo para adaptarse a nuevas personas, etc. pero fue sobre sus 18 meses que empezó a tener una especie de estereotipias al final del día que como buena psicóloga me llamaron la atención y empecé a investigar. Y fue a través de una compañera de profesión con la hoy en dia aun sigo trabajando, la psicóloga Gema Adan (psicóloga en Bruselas) a la que le comenté mi preocupación por el comportamiento de mi hijo que descubrí el libro de la Dr. Elaine Aron “el don de la sensibilidad“. A partir de ahí, mi vida, mi práctica profesional y mi crianza cambiaron para siempre. Pues debo confesar que éramos de esos padres primerizos super demandantes, y como el niño respondía super bien a los estímulos (gateo con 7 meses, ando con 9, hablaba con 13 meses, etc.) pues no nos dábamos cuenta de cómo estábamos colapsando su sistema nervioso. Lo único que si veíamos es que le costaba dormirse y que poco a poco fue instalando una rutina propia al final del día en la que daba pequeños brincos y hacía pequeños sonidos. Pronto comprendimos que este patrón de comportamiento era su forma de descargar toda esa sobreestimulación que había ido acumulando a lo largo del día. Así que adaptamos el entorno, nuestra manera de funcionar, nos ceñimos firmemente a sus horarios, redujimos el número de actividades y claro, toda esta estereotipia desapareció mágicamente.

Con mi hijo pequeño también nos costó ver que era altamente sensible, sobre todo porque mi hijo mayor es introvertido y al ser el 70% de las personas altamente sensibles introvertidos, pues fue más fácil identificarlo con el rasgo. El pequeño es extrovertido y muy probablemente buscador de sensaciones (todavía es pronto para saberlo al 100%). Además, tiene 3 años y ha vivido en 3 países diferentes y 6 casas! por lo que nos llevó dos años comprender que, su comportamiento no era únicamente la consecuencia de un contexto muy cambiante, sino que además es altamente sensible. Pero finalmente dimos con ello.

Tras descubrir este rasgo, mi práctica clínica también cambió muchísimo, ya que incorporar este rasgo al diagnóstico, te permite ajustar el tratamiento mucho mejor. Así fue como comencé a tomar notas sobre las experiencias de las parejas con las que trabajaba, con el objetivo de escribir un libro. Pero en 2018 nos trasladaron a Dublín y tuve que dejar de visitar pacientes por un año. No obstante continué tomando notas de mis propias experiencias y ajenas (madres que fuí conociendo) y fue en 2019, tras nuestro regreso a Barcelona (ciudad donde realicé mis estudios en psicología) que mi “investigación extraoficial” se convirtió en una tesis doctoral. Pues tras comentarlo con una de mis profesoras de la Universidad, la Dr. Maria Palacin, ésta me aconsejó llevar mi investigación de forma académica, resaltando la importancia de poder compartir mis resultados con la comunidad científica, y poder llegar con mayor credibilidad a las grandes instituciones internacionales. ¡Y en ello estoy! Gracias al apoyo y guía que me están dando mis directores; Dr. Marta Sadurni y Dr. Carles Rostan.

¿Actualmente trabajas con personas altamente sensibles? ¿Y con niños altamente sensibles?

¡Si! ¡Muchísimos!  De hecho, estoy muy de acuerdo con lo que afirma la Dr. Elaine Aron en su libro para psicoterapeutas “son la minoría de la población, pero la mayoría de nuestros pacientes”. Trabajo principalmente con adultos por eso. Pero tengo dos grandes maestros (3 y 6 años) de sensibilidad en la infancia en casa que me permiten sin lugar a duda supervisar algunos casos de compañeros que trabajan con niños.

¿Cómo se puede trabajar desde la parte clínica con personas altamente sensibles? ¿Qué pautas podríamos tener en cuenta?

Creo que es esencial comprender que ser hipersensible no te hace “diferente”, sigues siendo un ser humano, con el resto de características personales y tu propia historia, claro. Probablemente “la diferencia” en cuanto al diagnóstico y el tratamiento se encuentra principalmente en que para realizar correctamente el diagnóstico, hace falta tener conocimiento sobre este rasgo. Pues por ejemplo, las baterías de test tradicionales no contemplan esta sensibilidad, y podrían llevarnos a protocolos de intervención inadecuados para estas personas. Sin embargo, una vez se ha hecho un buen diagnóstico, puedo confirmar desde mi experiencia, lo que los estudios que hay sobre SPS nos indican que estos pacientes: éstos responden muchísimo mejor al tratamiento psicológico.

En cuanto a las pautas, te diría que todo comienza con el autoconocimiento. Yo adapté el contexto de mi hijo de acuerdo a los aspectos de su sensibilidad que tiene más pronunciados, pues aunque todos tengan un sistema nervioso más sensible, no todos reaccionan de la misma forma a según qué estímulos. Algunos son más sensibles a los ruidos, otros a las emociones ajenas, otros a las texturas de los textiles, o las luces, etc. Lo primero es conocer al dedillo cómo se manifiesta la sensibilidad en tu hijo o en uno mismo. A partir de aquí, el adulto puede guiar al niño (o buscar él/ella directamente), herramientas que le permitan organizar la vida de forma que se tengan en cuenta estas necesidades psicofisiológicas. La comprensión y la aceptación de cómo es esa persona /somos nosotros mismos, es indispensable para su bienestar. Por lo que no solo hay que conocerse, sino también respetar esa sensibilidad. Al igual que las necesidades de otros rasgos: como puede ser la necesidad de interacción social en la persona extrovertida.

Además, me gusta recalcar que ser altamente sensible no nos impide nada. La única diferencia está en que: si yo soy  diplomático y viajo regularmente a distintos países, pues los tiempos de transición que voy a necesitar para poder continuar sin llegar a un Burnout a lo mejor son distintos. Tal vez, en lugar de tener reuniones cada 20 minutos, necesito tenerlas cada 30 minutos. O en vez de tener un despacho que tenga varias bibliotecas y esté abarrotada con mil diplomas en las paredes, necesitare un despacho despejado, con una luz tenue y poder retirarse diariamente media hora a meditar. Lo que es magnífico es que, no deberíamos avergonzarnos de respetar nuestras necesidades, pues lo que es bueno para una persona altamente sensible es bueno para cualquier ser humano. Lo único que para el altamente sensible, es esencial para evitar el colapso.

¿Cómo diferencias a las personas altamente sensibles de otros trastornos con los que podría confundirse?

Hay que dejar claro que ser altamente sensible NO ES NINGÚN TRASTORNO, es un rasgo de nuestra personalidad.  No obstante, este rasgo de la personalidad SÍ puede coexistir con uno o más trastornos. Sabemos que muchos de nuestros pacientes son PAS y llegan a consulta con síntomas ansiosos, depresivos u otros trastornos, porque precisamente no se han desarrollado con conocimiento sobre este rasgo, ni tampoco han adaptado su entorno para no sufrir las consecuencias de no atender y respetar sus peculiaridades. El diagnóstico diferencial es esencialmente contextual, ya que hablamos de Sensibilidad al Procesamiento Sensorial, la cual alude a una sensibilidad ambiental (procesamiento de estímulos). Por lo que la sintomatología asociada exclusivamente a este rasgo mejora al adaptar el contexto/ ritmo de vida/relaciones de estos pacientes. El resto son secuelas “del pasado” que al igual que con cualquier otro paciente, se van a poder trabajar más o menos, dependiendo de “cuánta huella han dejado” y de las herramientas que el paciente tenga y/o sea capaz de desarrollar y poner en marcha.

¿Consideras real la relación entre personas altamente sensibles y ciertas enfermedades mentales como la depresión?

Yo no logro ver una relación directa, ni tampoco ninguno de los estudios que conozco. Sí es cierto que tenemos una cierta predisposición, pero una vez más, no tiene que ver con la existencia del rasgo en sí, sino con el contexto en el que se desarrolla esa persona en concreto (herramientas disponibles, sensibilidad de sus guías/padres/maestros/, etc.).

En tus investigaciones hablas de HIGHLY SENSITIVE EXTROVERT y de EMOTIONAL HYPERSENSITIVITY, y las comparas. Por favor Karina, ¿podrías indicarnos cuáles son los factores determinantes de uno y de otro?

¡Este es uno de los diagnósticos diferenciales iniciales imprescindibles! Saber diferenciar entre SPS e hipersensibilidad emocional. Pues especialmente desde el inicio de la pandemia estamos todos “más sensibles “, y es fácil identificarse con ese estado de “saturación“ que tanto caracteriza a los PAS. El contexto en el que muchos de nosotros hemos vivido durante el último año ha sido abrumador para la mayoría. La incertidumbre ha disparado nuestro procesamiento de la información, pero en búsqueda de “certeza/ sensación de control”… y ahí es donde está una de la diferencias. El PAS le da vueltas a TODO, no únicamente al “tema actual”. El PAS no empatiza solo “con sus iguales” sino que llega a ponerse en los zapatos de muchas más personas. Yo misma por ejemplo escribí un artículo recordando que los políticos (que tanto se criticaban al inicio de esta pandemia) también son seres humanos, puestos por primera vez en este contexto, con una responsabilidad enorme y sin “recursos” (mentales/emocionales/infraestructurales) para sacarnos de ella. Creo que es importante recordar que el PAS NACE no SE HACE. Por lo que es importante observar: 1. Si existen las 4 áreas (hiperempatía/hipersensibilidad a las sutilezas/profundidad del pensamiento y saturación) 2. Si siempre han existido (de nacimiento) y ocurren en diferentes contextos  o sólo están presentes en ciertos contextos/temas o momentos de la vida de la persona claramente identificables. Como podría ser tras una mudanza, el nacimiento de un niño, la muerte de un familiar, etc.

Entonces, ¿Cómo podríamos definir este rasgo? ¿Hasta qué punto es algo innato/temperamental y algo de carácter o más ambiental?

La Sensibilidad al Procesamiento Sensorial hace referencia a la forma en que reacciona nuestro cerebro antelos estímulos del ambiente y la forma que tiene de procesarlos (de forma mucho más profunda). Esta manera de funcionar tiene una base biológica; una parte con la que naces y que tienes que aprender a conocer y regular. Luego, este rasgo (al igual que los demás) van a manifestarse de una forma u otra dependiendo del ambiente en el que se desarrolle la persona. Hay culturas que favorecen la expresión de este rasgo más que otras (por ejemplo).

Actualmente, ¿Sobre qué estás haciendo la tesis? ¿Podrías contarnos un poco?

Mi tesis se centra en observar la forma en que las mamás viven los procesos de expatriación y maternidad. Y tiene como objetivo observar en qué medida la presencia o ausencia de este rasgo de la personalidad (SPS) modula estos procesos. Pues se trata de dos procesos de adaptación muy grandes sobre los que se ha investigado muy poco aún.

El proyecto a nivel profesional que resultará de mi estudio,  es ver cómo podríamos ayudar a estas mamás a transitar ambos procesos de una forma más “saludable”, puesto que a día de hoy, no existen recursos específicamente diseñados acorde a las necesidades de este colectivo de expatriados. Pues de cara al mundo estas mamás “viven en condiciones aparentemente muy cómodas”, no se cae en la cuenta de la necesidad de atender a sus necesidades emocionales. Sin embargo, los estudios hablan de un 50% de fracasos en los proyectos internacionales debido a una falta de adaptación de las esposas. Y uno de los motivos es que, “el trabajador”no tiene que hacer el mismo proceso de adaptación, entre otras cosas porque éste aterriza en un contexto familiar: el trabajo, en el que su entorno acostumbra a hablar inglés. Sin embargo, la adaptación para la mujer es mucho más costosa, pues no solo es la que acostumbra a encargarse de los papeles, de hablar con las escuelas de los niños, asistir a reuniones, cumpleaños, etc. sino que en un 74% de los casos abandona su carrera profesional para dedicarse a la familia y el desarrollo de la carrera de su marido.

¿Crees que una persona altamente sensible es un alto potencial para la empresa o lugar de trabajo donde está empleada?

Podría  serlo, sí, sobre todo si se adecúa el contexto a sus características personales. Idealmente, además, esta PAS estaría trabajando en algo que le apasiona (ese sería el ideal para todas las personas claro; recordemos que lo que es bueno para una PAS es bueno para cualquier ser humano). La diferencia probablemente está en “la profundidad“ que pudiera llegar a tener una PAS si se la acompaña adecuadamente, debido a sus características personales de procesarlo todo profundamente.

¿Qué aspectos positivos destacarías de las personas altamente sensibles?

Creo que la hiperempatía es sin duda una de nuestras mayores cualidades.  De ahí que mucha gente ¡se acabe aprovechando de nosotros! Pero bien regulada,  es un regalo para ambas partes, pues por un lado nos permite establecer vínculos muy profundos con otras personas y por otro nos permite atender mejor a sus necesidades.. La sensibilidad a según qué sutilezas también es de agradecer; el poder ver belleza en lugares/cosas “muy simples” que otras personas se pierden; por ejemplo en el brillo en tronco de un árbol lleno de babas de caracol; poder valorar el arte de un dibujo hecho en la espuma del café, o poder hacer cumplidos a las personas al notar cuando se han cortado el pelo, o han cambiado la decoración del salón.

¿Crees que la sociedad está concienciada de la existencia de este rasgo? ¿Cómo podríamos hacer cambiar esta mentalidad?

No, conciencia como tal te diría que todavía no. Ni siquiera en la comunidad de profesionales de la psicología. Pero está mejorando. De hecho con la pandemia ha habido este “bum” un poco incorrecto y con necesidad de algunos ajustes… Pero está claro que, una vez más, al tratarse de un grupo minoritario, va a necesitar tiempo para que la sociedad la acepte a conciencia y sobre todo, logre ver su belleza. Pues de su “lado oscuro/ dificultades”, si se tiene bastante conciencia desde hace tiempo, lo que todavía no se comprende suficientemente bien la forma de abordarla.

¿Crees que las personas altamente sensibles realmente poseen un don o es más bien una carga que les frustra y les lleva a sentirse culpables por no verse igual que los demás, necesitar más tiempos de descanso y desconexión, etc.?

Personalmente, no me gustan ninguna de las dos definiciones. La traducción del libro de la Dr. Elaine Aron me incómoda mucho porque intenta “compensar la balanza” al transformar algo socialmente “mal visto” en un “don”. Pues es cierto, tal y como he dicho antes, que  la sociedad tiene más conciencia de sus partes “incómodas/oscuras/complicadas “ (Pongo todas estas palabras porque cada persona tiene su propio termómetro personal a la hora de escoger una palabra que define estos aspectos del rasgo), y es cierto que, aunque los hay que se han ido al extremo de “subrayar/acentuar/hacer brillar” las virtudes/bellezas/bendiciones del mismo; para mí, como psicóloga clínica,  investigadora y PAS en primera persona, sigue siendo un rasgo más. Y del mismo modo en que no estamos discutiendo si tener un nivel más o menos alto de energía, ser más o menos adaptable, más o menos regular, más o menos introvertido, etc. es un don o una carga. No creo que sea correcto hacerlo con el nivel de sensibilidad sensorial. Lo que para mí este rasgo nos indica, es que somos personas que debemos cuidar todavía más el entorno en el que nos desarrollamos, ya que somos más sensibles a los estímulos que nos envía (ruidos, luces, emociones ajenas, etc.). Y esta claro que tenemos un largo camino por hacer para eliminar esos sentimientos de inadecuación y esa tendencia a las comparaciones con las que hemos cohabitado durante generaciones. Seguir trabajando en la aceptación de la diversidad en todas la áreas de los seres humanos.

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