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by Luis Manuel Martínez Domínguez / enero 7, 2023

Personas con alta sensibilidad y desorden de personalidad

Como venimos repitiendo, la alta sensibilidad es un modo de ser. En sí mismo no es un problema, pero si no se aprende a gestionar, puede derivar en problemas clínicos como ansiedad o depresión. Que la alta sensibilidad no sea un desorden de la personalidad, no quiere decir que no…

Como venimos repitiendo, la alta sensibilidad es un modo de ser. En sí mismo no es un problema, pero si no se aprende a gestionar, puede derivar en problemas clínicos como ansiedad o depresión.

Que la alta sensibilidad no sea un desorden de la personalidad, no quiere decir que no existan personas con alta sensibilidad que tengan un desorden de personalidad.

​Alrededor del 10% de la población sufre un desorden de la personalidad y según la doctora Aron, el 20% de la población es altamente sensible, por distribución estadística simple, 1 de cada 10 personas altamente sensibles tienen desorden de la personalidad, y si además, se comprende que la alta sensibilidad es un rasgo que potencia el desorden, es fácil estimar que la proporción de desordenes de la personalidad entre población con alta sensibilidad es mayor que entre personas con una sensibilidad promedio.

Que una personas con alta sensibilidad (PAS) tenga un desorden de la personalidad, no quiere decir que ser PAS sea un desorden de la personalidad o se subestime la alta sensibilidad y por presentar alta sensibilidad se le diagnostique erróneamente dentro de alguno de los desordenes de personalidad estandarizados.

Existe un nivel de deterioro, inflexibilidad y angustia generalizada que diferencia a las personas con desórdenes de la personalidad de las personas altamente sensibles (PAS).

El desorden de la personalidad requiere intervención clínica, la alta sensibilidad requiere educación.

Cuando coexiste un desorden de la personalidad con el rasgo de alta sensibilidad, convendrá acudir al clínico, pero no por la alta sensibilidad, sino por el desorden de personalidad, como toda persona con desorden de personalidad.

Los desordenes de personalidad que pueden coexistir con el rasgo de alta sensibilidad pueden ser cuatro:

  • Desorden límite de la personalidad
  • Desorden de la personalidad por evitación
  • Desorden obsesivo compulsivo de la personalidad
  • Desorden de personalidad dependiente

Desorden límite de la personalidad (DLP)

De primeras, una PAS puede parecer una persona con DLP. Por ejemplo, la intensa emotividad, la reactividad del estado de ánimo, la baja autoestima y los esfuerzos para evitar el abandono real o imaginario. Sin embargo, una PAS se diferencia de una persona con DLP sobre todo por el nivel de deterioro con respecto a la inestabilidad del estado de ánimo. Las personas con DLP pueden carecer de la capacidad de regular sus propias emociones y pueden experimentar irritabilidad desorbitada, respuestas exageradas o caóticas, impulsividad, agresión, autoimagen inestable de manera fluctuante y un apego inseguro. Dos características comunes adicionales con los que cuentan las personas con DLP son un impacto por trauma infantil severo y comportamientos de autolesión. 

Está claro que si la persona cuenta con alta sensibilidad puede ser suficiente un trauma menos severo o motivos menos significativos pueden ocasionar apego inseguro. 

Un PAS con DLP puede actuar mal en las relaciones debido a las emociones negativas abrumadoras y, potencialmente, ser agresiva o desarrollar una actitud de “blanco o negro” extremo en cuanto al valor de la relación que los demás tienen con ellos: “O estas en la lista de amigos o en la de enemigos” y si un amigo pasa a la lista de enemigos, que se olvide de volver a ser amigo. Pero ser amigo no garantiza lealtad, las personas con DLP tienen más probabilidades de experimentar relaciones severamente caóticas. 

Desorden de la personalidad por evitación (DPE):

Las personas altamente sensibles pueden ser tranquilas, reservadas, demasiado cautelosas y preocupadas por ser juzgadas, especialmente cuando se trata de situaciones grupales y personas desconocidas. La mayoría de las PAS son introvertidas (70 %) que prefieren círculos sociales pequeños formados por gente de confianza, y pueden disfrutar de caminos espirituales o naturales más tranquilos en lugar del contacto social vibrante y exuberante. Sin embargo, si se añade un desorden de la personalidad por evitación ocurre que la persona hace lo que sea por evitar la crítica y las preocupaciones son extremas y constantes por evitar la crítica, la desaprobación, el rechazo y la evaluación negativa en general. Pueden incluso renunciar a participar en relaciones normales con personas cercanas si existen riesgos de quedar mal o no saber afrontar algún particular. Los miedos poco realistas inhiben la interacción social, incluso en situaciones de bajo riesgo, y puede haber fuertes sentimientos de inadecuación social. 

Ya no es que sea la inadaptación propia de la PAS a lo dañino de la sociedad, sino también es una inadaptación a lo beneficioso.

Desorden obsesivo compulsivo de la personalidad (DOCP)

Es probable que las PAS se identifiquen con algunos de los criterios del DOCP, particularmente aquellas características que se identifican con la necesidad de hacer las cosas de la manera correcta. La necesidad de hacer las cosas “de la manera correcta” no es un problema en sí mismo, si significa que el trabajo minucioso es efectivo y en equilibrio con la vida. Este problema se convierte en un problema clínico cuando los comportamientos se vuelven generalizados, a expensas de las relaciones, la calidad de vida, la productividad en otras áreas y cuando se presentan problemas de control significativos o cuando se pierde el verdadero significado de la actividad.

La PAS con DOCP sufre mucho más por la gran sensibilidad al ver más sutilezas que requieren atención para su correcto desarrollo. Abrumador.

Desorden de personalidad dependiente (DPD)

Puede haber una serie de similitudes entre una PAS y alguien con DPD, en el que ambos pueden carecer de habilidades para vivir con autonomía, necesitando de la ayuda de otros para tomar decisiones, gestionar las finanzas o asumir la responsabilidad de una familia. Sin embargo, es posible que alguien con DPD no pueda tomar decisiones de forma independiente, y si tuviera que hacerlo, evitará circunstancias que sean demasiado excitables para él. La dependencia tiene sus raíces en un sentimiento debilitante de vergüenza donde se ha manifestado una baja autoestima y se ha restringido la autoexpresión. A menudo hay una relación con un trauma que ha afectado la confianza del individuo.

Si la PAS tiene un DPD se convierte en una persona altamente insegura, que a la vez tiene una gran intuición de lo que le conviene hacer, lo que le llevará a sufrir mucho.

El desorden por estrés postraumático (DEP) puede confundirse con la alta sensibilidad

Las PAS en apuros pueden mostrar síntomas comunes con el DEP. Tal vez tengan fuertes síntomas físicos de ansiedad, y pesadillas recurrentes o recuerdos de momentos perturbadores vívidos. También puede haber desapego de los demás, respuesta de sobresalto excesivo, insomnio, apego inseguro, entre otras cosas.

La diferencia está en que se requiere que haya ocurrido un trauma que cumpla con criterios específicos para poder considerarse un DEP. Es importante tener en cuenta que las PAS tienen reacciones emocionales más fuertes que otras personas y, por lo tanto, pueden recordar eventos con un impacto más significativo que el recuerdo de un evento similar de una persona que no es PAS. Aunque angustiado e impactado por el pasado, no se puede hablar de un DEP a menos que el trauma cumpla con criterios particulares y estos problemas adicionales estén presentes. 

Para más detalle La Dra. Elaine Aron ha distinguido la diferencia entre la alta sensibilidad y los desordenes de la personalidad en un libro que ha escrito para psicoterapeutas. Esta página ofrece una comparación muy breve basada en sus distinciones para ayudar a su comprensión. Tenga en cuenta que esta información no pretende sustituir el tratamiento médico profesional y no es adecuada para el diagnóstico de un trastorno de la personalidad.

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